¿Papá quién tiene obesidad?

¿Papá quién tiene obesidad?

En este nuevo episodio, nuestro curioso amigo aprenderá qué se entiende por obesidad o sobrepeso según instituciones internacionales, así como la prevalencia de esta enfermedad tanto en EE.UU. como en España.

 

Te invito a adentrarte y conocer un poco más sobre esta enfermedad que atiza a nuestra sociedad actual. Recuerda que si te perdiste algún capitulo anterior puedes encontrarlos en nuestra web:

PAPA, ¿POR QUÉ SOMOS OBESOS?

PAPÁ ¿POR QUÉ YO TENGO MÁS GRASA EN LA BARRIGA QUE LA HERMANA?

 

¿Cómo saber quién la padece?

 

A nivel internacional parecen estar aprobados los parámetros definidos por Bray y Bouchard (1998), dónde establecieron que “un sujeto obeso es aquel que presenta porcentajes de grasa por encima de los considerados como normales, situándose éstos en 12- 20% para varones y 20-30% para mujeres”.

 

Otro parámetro usado para el establecimiento de la obesidad en sujetos es el índice de masa corporal (IMC). Esta herramienta presenta limitaciones, ya que no puede ser usada para evaluar poblaciones con gran porcentaje de masa magra, como deportistas, culturistas o ancianos. Es una buena herramienta ya que se encuentra actualmente recomendada por institucimc-hp-150ppiones nacionales, como la SEEDO (Sociedad española de estudio de la obesidad), e internacionales, como la O.M.S. (Organización mundial de la salud), debido a su fácil aplicabilidad, bajo coste y capacidad de utilización en un gran número de población. La O.M.S. en 1998 estableció para esta herramienta (IMC) que valores superiores a 30kg/ era suficiente para considerar a un sujeto como obeso, siendo este parámetro calculado del resultado de dividir el peso en kilogramos entre la talla al cuadrado expresada en metros (kilogramos/ ).

La clasificación de la obesidad de un sujeto usando valores del IMC, propuesta por la OMS fue modificada por la SEEDO (1996) rebajando el límite inferior del peso normal a 18,5 y subdividiendo la gama de sobrepeso en dos, como cambios más significativos

Tabla1. Criterios SEEDO para definir la obesidad en grados según el IMC en adultos (2007)

IMC clasificación

Otros estudios, en cambio, sugieren que el IMC no es el mejor predictor del riesgo de enfermedad, determinando los científicos que son las mediciones de la circunferencia de la cintura o el ratio cintura-cadera las que mejores indicaciones relevan debido a que estos parámetros indican un porcentaje de masa grasa localizada y no general (Pischon, Boeing, Hoffmann, Bergmann, Schulze, Overvad, 2008). Las directrices actuales con respecto a la obesidad recomiendan la medición de la circunferencia de la cintura tomándose como referencia las crestas ilíacas, para medir por encima de ellas con el sujeto en bipedestación, relajado y en ropa interior. La medición se tomará tras una espiración normal (Onat, Avci, Barlan, Uyarel, Uzunlar, Sansoy, 2004). Aconsejándose la medición de éste, sobretodo, en personas con un IMC entre 25,0 y 34,9 y proponer puntos de corte para la circunferencia de la cintura de 102 cm en hombres y 88cm en las mujeres. Los puntos de corte del ratio cintura-cadera serán de 1,0 en hombres y 0,85 en mujeres. Por encima de estos puntos se sugiere que un sujeto padece obesidad abdominal y, por lo tanto, se encuentra en situación de riesgo de enfermedad (Panel de experto para la identificación, evaluación y tratamiento del sobrepeso y obesidad en adultos, 1998 citado por Pischon et al. 2008).

González, Hernández, Pozo & García, (2011) aseguran que ciertas hormonas, que intervienen en el metabolismo de los ácidos grasos y en el crecimiento, se correlacionan con una mayor predisposición a acumular grasa en la región abdominal. Así de entre todas ellas, destacan especialmente la hormona del crecimiento, la leptina, el factor de necrosis tumoral (TNF), los factores de crecimiento insulínicos, adiponectina y las somatomedinas (IGF-1 e IGF-2).

De similar aplicación es la determinación de la composición corporal a través de los pliegues cutáneos, este método estima de manera indirecta el porcentaje de masa grasa en el sujeto, pero su principal inconveniente es que dependiendo del profesional que realice el estudio tomará unas determinadas medidas u otras. Los métodos más fiables, y al mismo tiempo de mayor costo, para determinar si un sujeto es obeso o no son los de impedancia bioeléctrica, DEXA, los cuales facilitan una información completa de los porcentajes de masa grasa (Consenso SEEDO, 2007).

 

¿Cómo la clasificamos?

 

Una vez un sujeto es considerado como obeso, esa obesidad puede clasificarse según aspectos fisiológicos o etiológicos.

De acuerdo con aspectos fisiológicos Bjorntorp & Sjorntorp (1971), citados por Bastos et al. (2005), la obesidad que padece un sujeto se puede clasificar en: hiperplásica e hipertrófica. La hiperplásica se caracteriza por el aumento del número de células adiposas, mientras que la hipertrófica por el aumento del volumen de los adipocitos.

En cuanto a los aspectos etiológicos se refiere, la obesidad se puede clasificar en primaria representada por un desequilibrio entre la ingestión de alimentos y el gasto energético. Y la obesidad secundaria, la cual se deriva como consecuencia de determinadas enfermedades que provocan un aumento de grasa corporal. Ejemplos de estos trastornos son el hipotiroidismo o los síndromes de Cushing, Prader Willy y Laurence MoomBaiedl (Dâmaso, 1994 citado por Bastos et al. 2005).

 

¿Cual es su repercusión en nuestra sociedad?

Esta enfermedad, considerada como una pandemia, ha llegado a afectar al 35% de los estadounidenses. (Flegal, Carrol y Johson, 2002 citado por López-Villalta y Soto, 2010). Un estudio longitudinal llevado a cabo en Estados Unidos muestra como desde 1976, la obesidad sigue una línea creciente y continua pasando de una tasa del 13,4% a 30,9% de obesidad (Flegal, Carroll, Ogden y Curtin, 2010). Además en este estudio se comprobó como la obesidad aumentó en el 2007- 2008, 4,7% para los hombres y un 2,1% para las mujeres.

 

Flegal et al. (2010) arrojaron un hilo de esperanza pues aunque la prevalencia de obesidad aumentó en los Estados Unidos, el índice de mortalidad debido a la obesidad descendió. Además parece ser que el ritmo de crecimiento de la obesidad y el sobrepeso se ve desacelerado comparada con la tendencia anterior no siendo significativa en el caso de las mujeres.

En España la situación es alarmante pues se considera una tendencia creciente, con una prevalencia en adultos en torno a 15,5% (17,5% en mujeres y 13,2% en varones) siendo las comunidades autónomas donde se registran mayores valores de obesidad las del noroeste y sudeste del país, junto con Murcia y Canarias (Consenso SEEDO, 2007). Para el sobrepeso el porcentaje se ve aumentado, estimándose que un 37,8% de la población sufre sobrepeso (Oliva et al. 2008).

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Además la prevalencia de obesidad infantil también se ha visto incrementada aunque no de manera significativa. Las estimaciones de la prevalencia de obesidad y sobrepeso detalladas en el estudio enKid reflejaron que estaban en torno al 14% para la obesidad y 12,4% para el sobrepeso (Serra, Ribas, Aranceta, Pérez y Saavedra, et al. 2003). Esta tendencia ha seguido incrementándose hasta 16,8% para la obesidad y de 14% para el sobrepeso (Ballesteros, Pérez, Ortega, López-Sobale, et al. Estudio ALADINO. 2011). En Brasil, por ejemplo, datos recientes han demostrado que esta prevalencia en los niños y niñas fue de 16,1% y 17,5%, respectivamente (Dutra, Araújo yBertoldi, 2006 citado por Ackel-D’Elia, Carnier, Bueno JR, Campos, Sanches, Clemente, Tufi, Mello, Dâmaso y 2013).

En un estudio llevado a cabo en Galicia, una de las comunidades con mayores valores de obesidad en España, compararon los resultados de dos estudios llevados a cabo en diferentes años, 1995 y 2007 respectivamente. En estos estudios evaluaron el IMC y el perímetro de la cintura en una muestra total de 687 sujetos de entre 6 y 13 años de edad para el primer estudio y de 840 sujetos de mismas edades para el segundo. Se vislumbró un ligero aumento de la obesidad pasando de 8,1% para ambos sexos en 1995 a 10,2 en el 2007. El resultado más significativo se reflejó en la obesidad abdominal, medida con el perímetro de la cintura, donde los resultados publicados en 1995 fueron triplicados pasando de 3,29% a un 9,4%. Si bien las mujeres predominaron en la obesidad total, fueron los niños los que mayores resultados reflejaron en la obesidad abdominal. (Méndez, Pons, do Muiño, Segrado y Hermidaz, 2008).

Esto puede explicarse, ya que los hombres tienden a acumular mayor porcentaje de grasa en la zona abdominal que las mujeres (Campillo, 2004). Siendo esta grasa la que mayores relaciones presenta con las alteraciones del Síndrome Metabólico (Maffeis, Corciulo, Livieri, Rabbone, Trifiro, Falorni, et al. Citado por Méndez M.J et al., 2008). De la última encuesta nacional de salud, llevada a cabo en España por el Ministerio de Sanidad, asuntos sociales e igualdad en el 2012 y publicadas en Marzo del 2013, las patologías crónicas como la obesidad y las derivadas de ellas siguen experimentando un aumento.

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Esta encuesta revela que de cada 100 adultos, de edad mínima 18 años, 17 padecen obesidad y 37 presentan sobrepeso. Un 53,7% de la población mayor de 18 años padece obesidad o sobrepeso. La obesidad es más frecuente a mayor edad, excepto en mayores de 74 años

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Esta enfermedad muestra un desarrollo acelerado en España desde los últimos 25 años, donde se ha visto incrementada del 7,4% al 17,0%, reflejando un crecimiento según se desciende en la escala social, de 8,9% en la clase I, directores/as y gerentes de establecimientos de 10 o más asalariados/as y profesionales tradicionalmente asociados/as a licenciaturas universitarias, a 23,7% en la clase VI, trabajadores no cualificados.

Resulta especialmente significativo por su estrecha relación como uno de los principales factores de obesidad que el 41,3% de la población se declara sedentaria, algo menos de la mitad de las mujeres (46,6%) y más de un tercio de los hombres (35,9%).

 

Población sedentaria en España en función del sexo y la edad

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Población sedentaria en el mundo

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Daniel Aguilar

 

Bibliografia:

 

  • Bray G, Bouchard C, James WPT. Definitions and proposed currents classifications of obesity. En: Bray G, Bouchard C, James WPT (eds). Handbook of obesity. New York: Marcel Dekker; 1998: 31-40.
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Ackel-D’Elia, C., Carnier, J., Bueno, J.R., Campos R.M.S., Sanches, P.L., Clemente, A.P.G., Tufi, S., de Mello, M.T., Dâmaso, A.R. (2013). Effects of Different Physical Exercises on Leptin Concentration in Obese Adolescents. Int J Sports Med; http://dx.doi.org/10.1055/s-0033-1345128

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